Investigaciones en Estados Unidos (California), Nueva Zelanda y Australia, han demostrado que las estrategias de manejo de hábitat son eficaces para aumentar la diversidad de insectos benéficos en el cultivo de vid, con mejoras en los servicios ecosistémicos de control natural de plagas y de polinización.

La vitivinicultura por mucho tiempo se ha practicado en grandes extensiones continuas de monocultivo sin tener en cuenta el ambiente que la rodea, pero este modelo de agricultura está cambiando y se están comenzando a implementar prácticas que buscan lograr un equilibrio entre la producción y la conservación del ambiente y los recursos naturales.

Una investigación publicada por el INTA con el título “Biodiversidad de insectos polinizadores y depredadores en agroecosistemas vitícolas de Mendoza, Argentina. Consideraciones para el manejo del hábitat” concluye que la provisión intencional de coberturas vegetales con plantas nativas con flores que resultan atractivas para insectos benéficos en el paisaje cultivado con viñedos. Y es eficiente para mantener e incrementar la riqueza, diversidad y abundancia de polinizadores y depredadores. 

Para una mayor comprensión a continuación colocamos algunas definiciones de términos importantes a la hora de hablar de conservación:

-Manejo de hábitat

Es aquel que se realiza sobre la vegetación, el suelo y otros elementos o características fisiográficas en áreas definidas, con propósitos específicos para conservación, mantenimiento, mejoramiento o restauración.

-Bienes y servicios ecosistémicos

Se entiende por bienes y servicios ecosistémicos (BSE) a los beneficios directos e indirectos, derivados de los componentes y funciones de los ecosistemas, que pueden ser apropiados por una sociedad. Los viñedos pueden ser paisajes multifuncionales que no solo producen uva sino muchos otros servicios ecosistémicos como refugio (hábitat) para la fauna, secuestro y almacenamiento de carbono, o control biológico de plagas y enfermedades; como también espacios ricos en tradiciones, que contribuyen a conformar la identidad cultural de una comunidad.

-Corredor biológico

Son cauces vegetados o parches de vegetación compuestos por especies nativas tanto dentro como fuera del viñedo y entre los cuarteles como en zonas cercanas a estos.

Pero, ¿cuáles son las prácticas que favorecen el desarrollo de la fauna beneficiosa en nuestros viñedos? En este sentido, podemos citar estas opciones:

-Setos

Son líneas o grupos de árboles, arbustos, herbáceas perennes y hierbas que crecen naturalmente o se plantan a lo largo de caminos, vallas, lindes u otras áreas no cultivadas. Diversifican el paisaje y proporcionan hábitats relevantes para plantas y animales beneficiosos, promoviendo lugares de sombra y de nidificación para varias aves.

-Paredes de piedra seca o estructuras equivalentes

Es importante construir o restaurar muros de piedra pues éstas proporcionarán refugio a varias especies de aves, reptiles y algunos insectos beneficiosos. Además de muros de piedra, casas o construcciones abandonadas son infraestructuras muy importantes para murciélagos y aves. 

-Perchas para aves rapaces

Instalar perchas o soportes de madera en forma de “T” dentro del predio para que las aves rapaces las usen de apoyo. Estas deben estar ubicadas dentro del área productiva cercana a corredores biológicos, remanentes de vegetación nativa o islas de vegetación, para crear conexiones entre las diversas áreas naturales existentes y el corredor biológico para que estas especies ingresen al cultivo.

Estas estructuras permitirán a las rapaces cazar y alimentarse con seguridad, cumpliendo el rol de control de poblaciones de especies consideradas como dañinas o invasoras, evitando así que animales como conejos, liebres o ratones, ataquen las parras y dañen la productividad del viñedo.

Corredores biológicos

Otra de las opciones para enriquecer los ecosistemas naturales de los viñedos propone la generación de corredores biológicos. Estos se logran al mantener baja la cobertura de gramíneas y alta la riqueza de dicotiledóneas, preferentemente nativas, para favorecer una buena diversidad de controladores biológicos y, a la vez, de polinizadores que ayuden a mantener alta la oferta de recursos florales. 

También reducir la labranza del suelo y permitir un desarrollo de la cobertura vegetal ofrece posibilidades para mantener una comunidad de enemigos naturales aceptable porque al no realizar labranza se generan ambientes estables para la reproducción de abejas nativas, avispas depredadoras y microhimenópteros parasitoides.

Es necesario, además, aportar heterogeneidad en la finca, en especial ofrecer vegetación con diferentes estratos y reducir la intensidad del segado de las coberturas vegetales o aumentar la altura del segado para permitir el desarrollo de flores en el estrato bajo de la cobertura.

En este sentido, se recomienda no generar cuadros de cultivo extensos, en tanto son las distancias cortas a fuentes de vegetación nativa o bordes e islas vegetadas y con flores las que favorecen una mayor actividad de controladores biológicos.

Por último, les presentamos algunos ejemplares de la fauna beneficiosa que pueden encontrarse en los viñedos:

-Mariquitas (Coccinellidae)
Muchas se alimentan de áfidos (conocidos como pulgones, insectos perjudiciales que absorben fluidos vegetales) y otras de ácaros.



-Crisopas verdes (Chrysopidae)

Las crisopas tienen un amplio espectro alimenticio. Sus larvas se alimentan de huevos y juveniles de ácaros e insectos; Los adultos pueden comer insectos, sustancias azucaradas como polen, néctar y sustancias excretadas por otros insectos, o tener una dieta mixta.



-Dípteros de la familia Syrphidae.

Los sírfidos (Sirphidae), en su estado larval son depredadores, alimentándose de áfidos y otros insectos de cuerpo blando. Los adultos se alimentan de polen y néctar de flores, especialmente en plantas compuestas (margaritas y manzanillas silvestres, caléndulas, achicorias, cardos, etc.) sobre las que se observan con frecuencia.



-Chinches damiselas

Muchos de estos insectos capturan y mantienen presa con sus patas delanteras, de manera similar a las mantis religiosas. Son depredadores generalistas, capturando casi cualquier insecto más pequeño que ellos mismos, e incluso canibalizándose unos a otros cuando no hay otros alimentos disponibles.



Fuentes

Andrea Fruitos 1, José Antonio Portela 2, Lucía Del Barrio 3, María Emilia Mazzitelli 1, Bruno Marcucci 3, Romanela Giusti 2, Valeria Alemanno 4, Javier Chaar 3, Guillermo López García 5, Marcela González Luna 3, Natalia Aquindo 2, Guillermo Debandi 1 “Modelos de manejo del espacio interfilar en viñedos: percepciones acerca de su valor como proveedores de servicios ecosistémicos”

Guillermo Pablo López García 1, María Emilia Mazzitelli 2, Andrea Fruitos 2, Marcela González 3, Bruno Marcucci 3, Romanela Giusti 4, Valeria Alemanno 5, Lucía del Barrio 3, José Portela 4, Guillermo Debandi 2 “Biodiversidad de insectos polinizadores y depredadores en agroecosistemas vitícolas de Mendoza, Argentina. Consideraciones para el manejo del hábitat”

https://intainforma.inta.gob.ar/biodiversidad-en-vinedos-claves-para-aprovechar-los-servicios-ecosistemicos/

https://vccb.cl/claves-para-incrementar-y-aprovechar-la-biodiversidad-en-vinedos/

https://fundacionglobalnature.org/wp-content/uploads/2016/08/guia_biodiversidad.pdf