
Sólo el 29% de los adultos bebe vino en EEUU, pero hay señales positivas para analizar
Los datos y hallazgos surgen del estudio basado en encuestas del Panorama de los Consumidores y las Tendencias del Vino en EEUU para el período 2025-2026 de Wine Market Council. El consumo de vino analizado por género y por edad.
Con el 29% del total al 2025, la cantidad de adultos que toman vino en Estados Unidos (EEUU) cayó a su nivel más bajo desde 2003. Pero hay señales positivas a tener en cuenta de cara a lo que viene.
Los datos y hallazgos surgen del estudio basado en encuestas del Panorama de los Consumidores y las Tendencias del Vino en EEUU para el período 2025-2026 de Wine Market Council, que tiene como objetivo principal realizar estudios de mercado sobre los hábitos de compra, las actitudes y las tendencias de los consumidores de vino en Estados Unidos, el principal destino de las exportaciones de vinos fraccionados de Argentina.
Lo primero a tener en cuenta es que al 2025 sólo el 29% de los adultos estadounidenses bebe vino en EEUU, esto significa unos 76 millones de personas entre hombres y mujeres. Es menos de 1 de cada 3 adultos y marca el nivel más bajo desde el 27% alcanzado en 2003. Y significa una caída de cinco puntos porcentuales desde el 34% alcanzando en 2023 y una fuerte baja desde el pico del 42% de 2012.
El estudio realizado por Wine Market Council va más allá e indaga por medio de encuestas sobre por qué los adultos estadounidenses consumen menos vino o directamente por qué no toman vino.
El 53% responde que toma menos bebidas alcohólicas en general y en esa misma bolsa cae el vino. La segunda respuesta más elegida con el 25% admite que perdió o no tiene tantas ocasiones para beber vino como sí las tenía antes. Aquí hay un cambio de costumbres más que pérdida de atractivo del vino como producto de consumo.
En un tercer escalón se ubica la idea de salud y bienestar. Para el 19% de los encuestados las bebidas con alcohol “los afecta más que antes” y ahora admiten que “no son parte de un estilo de vida saludable”.
Recién en un quinto escaló se ubica un problema de preferencias. Para el 16% de los encuestados prefieren otras bebidas alcohólicas antes que el vino.
Señales para tener en cuenta
El estudio de Wine Market Council indaga también en el universo de los consumidores de vinos de EEUU con importantes hallazgos que permiten primero conocer quiénes son.
En el análisis por géneros, el primero dato que surge es que dentro de los adultos que toman vino en EEUU, el 54% son mujeres y el 46% son hombres. Son más mujeres tomando vino que hombres, aunque la evolución en el tiempo indica que entre 2025 y 2026 esta proporción bajó en el caso de las mujeres y subió en hombres.
Otra señal clave para mirar es la edad de los consumidores de vinos. Y aquí hay todo un hallazgo positivo porque está creciendo la participación del consumo de vinos en las generaciones más jóvenes.
Entre 2023 y 2025 los consumidores de vino de la Generación Z (de 21 a 28 años) creció del 9% al 14%. Los bebedores de vino Millennials también crecieron al pasar del 30% al 31%, mientras que se mantuvieron estancados en el 26% los de la Generación X.
Los que están bebiendo menos vino son los Baby Boomers (población que tiene entre 61 y 79 años), que cayeron del 32% al 26%.
Que los más jóvenes están eligiendo y bebiendo más vino es una buena noticia.
Para acceder al informe completo entrar aquí.
El estudio realizado por Wine Market Council va más allá e indaga por medio de encuestas sobre por qué los adultos estadounidenses consumen menos vino o directamente por qué no toman vino.
El 53% responde que toma menos bebidas alcohólicas en general y en esa misma bolsa cae el vino. La segunda respuesta más elegida con el 25% admite que perdió o no tiene tantas ocasiones para beber vino como sí las tenía antes. Aquí hay un cambio de costumbres más que pérdida de atractivo del vino como producto de consumo.
En un tercer escalón se ubica la idea de salud y bienestar. Para el 19% de los encuestados las bebidas con alcohol “los afecta más que antes” y ahora admiten que “no son parte de un estilo de vida saludable”.
Recién en un quinto escaló se ubica un problema de preferencias. Para el 16% de los encuestados prefieren otras bebidas alcohólicas antes que el vino.
Señales para tener en cuenta
El estudio de Wine Market Council indaga también en el universo de los consumidores de vinos de EEUU con importantes hallazgos que permiten primero conocer quiénes son.
En el análisis por géneros, el primero dato que surge es que dentro de los adultos que toman vino en EEUU, el 54% son mujeres y el 46% son hombres. Son más mujeres tomando vino que hombres, aunque la evolución en el tiempo indica que entre 2025 y 2026 esta proporción bajó en el caso de las mujeres y subió en hombres.
Otra señal clave para mirar es la edad de los consumidores de vinos. Y aquí hay todo un hallazgo positivo porque está creciendo la participación del consumo de vinos en las generaciones más jóvenes.
Entre 2023 y 2025 los consumidores de vino de la Generación Z (de 21 a 28 años) creció del 9% al 14%. Los bebedores de vino Millennials también crecieron al pasar del 30% al 31%, mientras que se mantuvieron estancados en el 26% los de la Generación X.
Los que están bebiendo menos vino son los Baby Boomers (población que tiene entre 61 y 79 años), que cayeron del 32% al 26%.
Que los más jóvenes están eligiendo y bebiendo más vino es una buena noticia.
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Brasil está importando más vino con Argentina como su segundo mayor proveedor
Aumentó sus importaciones de vino en 13,1 millones de euros (+5,9%) y en 6,6 millones de litros (+9,1%) durante el primer semestre del 2026 contra igual período de 2025. Si tenemos en cuenta la evolución de las importaciones de vino por mercados en los últimos 10 años, Brasil es uno de los que más las han aumentado (+229,4 millones de euros y +83,2 millones de litros comparando 2025 con 2015), por lo que es un mercado que interesa seguir de cerca.
Brasil aumentó sus importaciones de vino en 13,1 millones de euros (+5,9%) y en 6,6 millones de litros (+9,1%), gracias al vino envasado como el producto más importado.
Según los datos de SECEX Brasil, analizados por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), las importaciones de vino en este país, en el primer semestre 2026, alcanzaron los 79,4 millones de litros (+9,1%), por valor de 234,3 millones de euros (+5,9%), a un precio medio de 2,95 €/litro (-2,9%).
Con respecto al primer semestre de 2025, las importaciones brasileñas de vino han aumentado en +6,6 millones de litros y en +13,1 millones de euros, cayendo el precio medio en 9 centavos por litro. Por productos, Brasil importa mayoritariamente vino envasado. Con 76,6 millones de litros (+10,3%) y 216,1 millones de euros (+6,6%), supone el 96% del volumen y el 92% del valor total de las importaciones brasileñas de vino en la primera mitad de 2026.
Por países proveedores de vino a Brasil, Chile consolida su liderazgo tanto en valor como en volumen, al registrar crecimientos del +9,7% en euros, hasta rozar los 93 millones y del +11,9% en litros, hasta los 39,2 millones. Fue el país proveedor que más aumentó sus ventas de vino al país carioca en términos absolutos, con +8,2 millones de euros y +4,2 millones de litros más que en la primera mitad de 2025. Su precio promedio, sin embargo, se redujo un 2%, hasta los 2,37 €/litro.
Le sigue Argentina en la segunda posición, con 39,9 millones de euros (+1,7%) y 13,5 millones de litros (+14,5%), seguido muy de cerca por Portugal, en la tercera plaza, con 36,6 millones de euros (+11,8%) y 13,2 millones de litros (+6,2%).
España es el 6º proveedor en valor y el 5º en volumen, con 10,1 millones de euros (-7,2%) y 3,5 millones de litros (-8,6%), cerrando la primera mitad de 2026 en negativo. Sin embargo, hay que señalar que esta evolución negativa se explica, en gran medida, por la caída de sus ventas de vino espumoso, del que dejó de exportar 0,9 millones de euros (-31,3%) y 0,35 millones de litros (-35,5%), hasta situarse en 1,9 millones de euros y 0,6 millones de litros, perdiendo el liderato como primer proveedor de vino espumoso en Brasil en términos de volumen a favor de Francia. El vino envasado, que es el más exportado por España a Brasil con 8,1 millones de euros (+1,3%) y 2,9 millones de litros (+1%), cerró este primer semestre de 2026 en positivo.
Crecimiento sostenido
En una visión más amplia de tiempo, los datos interanuales a junio 2026 (doce meses comprendidos entre julio 2025 y junio 2026) se situaron en 465 millones de euros (+3,1%) y 171,7 millones de litros (+6,1%), cerrando este periodo en positivo tanto en valor (+14,1 millones de euros), como en volumen (+9,9 millones de litros).
Brasil, uno de los mercados que más ha aumentado sus importaciones de vino en los últimos 10 años: Si tenemos en cuenta la evolución de las importaciones de vino por mercados en los últimos 10 años, Brasil es uno de los que más las han aumentado (+229,4 millones de euros y +83,2 millones de litros comparando 2025 con 2015), por lo que es un mercado que interesa seguir de cerca.
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Le sigue Argentina en la segunda posición, con 39,9 millones de euros (+1,7%) y 13,5 millones de litros (+14,5%), seguido muy de cerca por Portugal, en la tercera plaza, con 36,6 millones de euros (+11,8%) y 13,2 millones de litros (+6,2%).
España es el 6º proveedor en valor y el 5º en volumen, con 10,1 millones de euros (-7,2%) y 3,5 millones de litros (-8,6%), cerrando la primera mitad de 2026 en negativo. Sin embargo, hay que señalar que esta evolución negativa se explica, en gran medida, por la caída de sus ventas de vino espumoso, del que dejó de exportar 0,9 millones de euros (-31,3%) y 0,35 millones de litros (-35,5%), hasta situarse en 1,9 millones de euros y 0,6 millones de litros, perdiendo el liderato como primer proveedor de vino espumoso en Brasil en términos de volumen a favor de Francia. El vino envasado, que es el más exportado por España a Brasil con 8,1 millones de euros (+1,3%) y 2,9 millones de litros (+1%), cerró este primer semestre de 2026 en positivo.
Crecimiento sostenido
En una visión más amplia de tiempo, los datos interanuales a junio 2026 (doce meses comprendidos entre julio 2025 y junio 2026) se situaron en 465 millones de euros (+3,1%) y 171,7 millones de litros (+6,1%), cerrando este periodo en positivo tanto en valor (+14,1 millones de euros), como en volumen (+9,9 millones de litros).
Brasil, uno de los mercados que más ha aumentado sus importaciones de vino en los últimos 10 años: Si tenemos en cuenta la evolución de las importaciones de vino por mercados en los últimos 10 años, Brasil es uno de los que más las han aumentado (+229,4 millones de euros y +83,2 millones de litros comparando 2025 con 2015), por lo que es un mercado que interesa seguir de cerca.
Para acceder al informe completo ingresar aquí. Las exportaciones de vinos del “Nuevo Mundo” se hunden un 6,3% en volumen con Sudáfrica y Argentina como las únicas excepciones
En el primer semestre del 2026 contra igual período de 2025 los envíos al exterior agrupados de Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Argentina, Chile y Estados Unidos cayeron 8,2% en facturación y 6,3% en volumen. El precio promedio también bajó 2%. ¿Qué pasó en los últimos diez años?
Los seis principales productores de vino del “Nuevo Mundo”, como son Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica, Argentina, Chile y Estados Unidos, registraron un descenso acumulado del 8,2 % en el valor de sus exportaciones de vino (en euros) durante el primer semestre del año, situándose el total conjunto en 2.600 millones de euros. El volumen de exportación también disminuyó un 6,3 %, hasta los 10,6 millones de hectolitros, mientras que el precio medio de exportación cayó un 2%, para ubicarse en promedio en 2,47 euros por litro.
Según las estadísticas oficiales de cada país, analizadas por Del Rey Analysts of Wine Markets (AWM), Sudáfrica fue el único productor que logró crecer tanto en valor como en volumen durante dicho periodo. Sus exportaciones de vino aumentaron un 6,2% en valor, alcanzando los 280 millones de euros, al tiempo que el volumen ascendió a 144 millones de litros.
Argentina también registró un fuerte crecimiento del volumen, del 12%, pero este se vio contrarrestado por una caída similar del 12,6 % en los precios medios, lo que resultó en un descenso del 2,1% en los ingresos por exportación.
Todos los demás grandes productores del hemisferio sur, así como Estados Unidos, registraron descensos tanto en el valor como en el volumen de las exportaciones durante el primer semestre del año.
Los precios medios también cayeron en todos los casos, salvo en el de Australia. Estados Unidos experimentó la mayor caída: los ingresos por exportación de vino descendieron un 18,1% interanual hasta los 341 millones de euros, mientras que los envíos se redujeron un 11,8%, situándose en 92,6 millones de litros. En términos absolutos, Australia mantuvo su liderazgo como principal exportador de vino del grupo, con unas ventas de 677,4 millones de euros en seis meses, seguido por Chile, con 568,2 millones, y Nueva Zelanda, con cerca de 500 millones.
A pesar de su flojo desempeño en los últimos años, Estados Unidos registra una facturación de 341 millones de euros, mientras que Sudáfrica y Argentina presentan ventas inferiores, de 280 millones y 251,8 millones de euros respectivamente.
Chile, junto con Estados Unidos, muestra la peor evolución de las ventas de vino durante este primer semestre del año, probablemente debido a causas muy diferentes.
Una mirada sobre el largo plazo
En los últimos 10 años, las exportaciones conjuntas de los principales productores de vino del Nuevo Mundo disminuyeron más de una cuarta parte. A largo plazo, la tendencia no ha sido más alentadora, advierte Del Rey Analysts of Wine Markets (AWM).
Desde 2017, este grupo de seis productores del Nuevo Mundo ha perdido más de una cuarta parte de sus exportaciones de vino. El valor conjunto de las exportaciones cayó un 24,8%, pasando de 7.300 millones de euros en 2017 a 5.500 millones, mientras que el volumen de exportación tuvo un desempeño aún peor, con un descenso del 27,2% (de 31,1 millones de hectolitros a 22,6 millones). Esto representa una caída media anual del volumen de alrededor del 3,5% en la década.
A pesar de esta considerable contracción de los envíos, los precios medios de exportación aumentaron solo ligeramente un 3,4% en el periodo, situándose en 2,42 euros por litro. Las recuperaciones temporales del valor de las exportaciones registradas en 2022 y 2024 apenas han modificado el panorama general, ya que los seis productores han experimentado un descenso casi continuo durante la última década.
Durante la última década, Estados Unidos y Chile han experimentado las caídas más pronunciadas: el valor de las exportaciones descendió un 48% y un 30%, respectivamente, mientras que los volúmenes se redujeron un 46% y un 31%.
Los precios medios de exportación se mantuvieron prácticamente sin cambios en Chile, al tiempo que registraron un ligero descenso en Estados Unidos.
Australia y Argentina también anotaron pérdidas significativas en este periodo. El valor de las exportaciones australianas cayó un 22,4% y los volúmenes se redujeron un 25,4%, a pesar de un aumento del 4,1% en los precios medios durante la década. Por su parte, el valor de las exportaciones de Argentina disminuyó un 23,7% en la última década, acompañado de una caída del 16,5% en el volumen, mientras que su precio medio de exportación descendió un 8,6% durante el mismo periodo.
Sudáfrica y Nueva Zelanda tuvieron un desempeño comparativamente mejor en este lapso. Sudáfrica limitó la caída del valor de las exportaciones al 9,7% en la última década, a pesar de un descenso mucho más pronunciado —del 37,7%— en los volúmenes de envío. Esto se vio compensado en gran medida por un aumento sustancial del 45% en los precios medios de exportación.
Nueva Zelanda siguió una trayectoria diferente, incrementando el volumen de sus exportaciones de vino en un 20% durante el periodo, hasta superar ligeramente los 3 millones de hectolitros. Sin embargo, este crecimiento se produjo a costa de precios significativamente más bajos, ya que el precio medio de exportación cayó casi un 17%. Como resultado, el aumento de los volúmenes fue suficiente para mantener los ingresos por exportación prácticamente estables a lo largo de la década.
Para acceder al informe completo ingresar aquí
Los precios medios también cayeron en todos los casos, salvo en el de Australia. Estados Unidos experimentó la mayor caída: los ingresos por exportación de vino descendieron un 18,1% interanual hasta los 341 millones de euros, mientras que los envíos se redujeron un 11,8%, situándose en 92,6 millones de litros. En términos absolutos, Australia mantuvo su liderazgo como principal exportador de vino del grupo, con unas ventas de 677,4 millones de euros en seis meses, seguido por Chile, con 568,2 millones, y Nueva Zelanda, con cerca de 500 millones.
A pesar de su flojo desempeño en los últimos años, Estados Unidos registra una facturación de 341 millones de euros, mientras que Sudáfrica y Argentina presentan ventas inferiores, de 280 millones y 251,8 millones de euros respectivamente.
Chile, junto con Estados Unidos, muestra la peor evolución de las ventas de vino durante este primer semestre del año, probablemente debido a causas muy diferentes.
Una mirada sobre el largo plazo
En los últimos 10 años, las exportaciones conjuntas de los principales productores de vino del Nuevo Mundo disminuyeron más de una cuarta parte. A largo plazo, la tendencia no ha sido más alentadora, advierte Del Rey Analysts of Wine Markets (AWM).
Desde 2017, este grupo de seis productores del Nuevo Mundo ha perdido más de una cuarta parte de sus exportaciones de vino. El valor conjunto de las exportaciones cayó un 24,8%, pasando de 7.300 millones de euros en 2017 a 5.500 millones, mientras que el volumen de exportación tuvo un desempeño aún peor, con un descenso del 27,2% (de 31,1 millones de hectolitros a 22,6 millones). Esto representa una caída media anual del volumen de alrededor del 3,5% en la década.
A pesar de esta considerable contracción de los envíos, los precios medios de exportación aumentaron solo ligeramente un 3,4% en el periodo, situándose en 2,42 euros por litro. Las recuperaciones temporales del valor de las exportaciones registradas en 2022 y 2024 apenas han modificado el panorama general, ya que los seis productores han experimentado un descenso casi continuo durante la última década.
Durante la última década, Estados Unidos y Chile han experimentado las caídas más pronunciadas: el valor de las exportaciones descendió un 48% y un 30%, respectivamente, mientras que los volúmenes se redujeron un 46% y un 31%.
Los precios medios de exportación se mantuvieron prácticamente sin cambios en Chile, al tiempo que registraron un ligero descenso en Estados Unidos.
Australia y Argentina también anotaron pérdidas significativas en este periodo. El valor de las exportaciones australianas cayó un 22,4% y los volúmenes se redujeron un 25,4%, a pesar de un aumento del 4,1% en los precios medios durante la década. Por su parte, el valor de las exportaciones de Argentina disminuyó un 23,7% en la última década, acompañado de una caída del 16,5% en el volumen, mientras que su precio medio de exportación descendió un 8,6% durante el mismo periodo.
Sudáfrica y Nueva Zelanda tuvieron un desempeño comparativamente mejor en este lapso. Sudáfrica limitó la caída del valor de las exportaciones al 9,7% en la última década, a pesar de un descenso mucho más pronunciado —del 37,7%— en los volúmenes de envío. Esto se vio compensado en gran medida por un aumento sustancial del 45% en los precios medios de exportación.
Nueva Zelanda siguió una trayectoria diferente, incrementando el volumen de sus exportaciones de vino en un 20% durante el periodo, hasta superar ligeramente los 3 millones de hectolitros. Sin embargo, este crecimiento se produjo a costa de precios significativamente más bajos, ya que el precio medio de exportación cayó casi un 17%. Como resultado, el aumento de los volúmenes fue suficiente para mantener los ingresos por exportación prácticamente estables a lo largo de la década.
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¿Es premiumización del mercado o distorsión de precios por efecto de la inflación?
El impacto de la tendencia premium en las bebidas alcohólicas se ha visto distorsionado por los efectos de la inflación en los últimos años, lo que obliga a la industria a replantearse cómo es realmente la tendencia premium en la actualidad y qué esperan los consumidores de ella, advierte un reciente informe publicado por IWSR.
Desde 2022, la inflación global ha superado sistemáticamente el crecimiento observado en la medida del precio mundial de las bebidas alcohólicas por litro (PPL) del IWSR: en 2022, el PPL disminuyó un 1%, frente a un aumento del 8% para la inflación global; en 2023, el PPL subió un 3%, mientras que la inflación subió un 6%; en 2024, el PPL aumentó un 2%, pero la inflación subió un 5%; y en 2025, el PPL subió un 1%, frente a un aumento del 4% para la inflación.
“En términos generales, el impulso a la premiumización del sector ha tenido, de hecho, un rendimiento inferior al de la inflación”, explica Luke Tegner, director global de consultoría de IWSR. “Por lo tanto, la idea de que el crecimiento del valor observado entre 2022 y 2025 sea prueba de una estrategia de premiumización exitosa debe revisarse a nivel de categoría, mercado y marca, sin tener en cuenta la inflación”.
Además, la disposición de los consumidores a gastar más y pagar más por botellas especiales es cada vez más limitada, porque hay más opciones sobre en qué gastar nuestro dinero, tanto en artículos de primera necesidad como en productos no esenciales, y todo lo demás también cuesta más.
La percepción que tienen los consumidores sobre lo que significa "premium" también ha cambiado, pasando de "demostrarlo" a "vivirlo". Si bien siguen dispuestos a pagar más por una gran experiencia, buscan cada vez más una justificación sólida para optar por un producto más caro.
La tendencia hacia los productos de gama alta también se ve afectada por una dinámica económica en forma de K: si bien los más ricos siguen estando dispuestos y pueden pagar por los productos de prestigio más caros, el costo sigue siendo la principal razón por la que los consumidores de bajos ingresos beben menos.
Una comprobación de la realidad
En 2025, los segmentos de precios premium y superiores generalmente superaron a los de precio estándar/económico, pero la evidencia más sólida de la tendencia premium se observó en las bebidas listas para consumir y la cerveza.
Los volúmenes de bebidas listas para consumir premium-plus aumentaron un 15% con respecto a 2024, mientras que su valor subió un 21%. En EEUU, los volúmenes de bebidas listas para consumir superpremium registraron un aumento del 37%, pero partiendo de una base pequeña. El aumento del 1% en el volumen de cerveza premium-plus (junto con un incremento del 3% en el valor) fue uno de los datos más alentadores en un año por lo demás difícil para la categoría.
El vino se comportó mejor en los segmentos de precios más altos en comparación con los productos estándar, con una disminución del 2% en los volúmenes de gama alta en 2025, pero manteniendo estable su valor; sin embargo, la categoría en general sigue en un declive aparentemente estructural.
El volumen y el valor de las bebidas espirituosas de gama alta (excluidas las bebidas espirituosas nacionales) disminuyeron un 1% en 2025; incluyendo las bebidas espirituosas nacionales, el volumen cayó un 6% y el valor un 7%, debido en gran medida a las grandes pérdidas del baijiu en China.
“El descenso en las ventas de licores de gama alta es una señal de que los consumidores están analizando con más detenimiento las líneas de licores caros que las de cerveza o bebidas listas para consumir”, afirma Tegner. “Esto podría significar, por ejemplo, elegir un whisky de malta sin indicación de edad de una destilería conocida en lugar de una edición de 12 años”.
En general, el valor total de las bebidas alcohólicas premium-plus disminuyó un 2% en 2025, pero excluyendo las bebidas espirituosas nacionales, aumentó un 2%. Por lo tanto, esa disminución general se debe principalmente a una distorsión causada por China/baijiu, y no a un colapso generalizado de las bebidas premium-plus.
El panorama vuelve a ser diferente en el sector de la hostelería. Según los datos de valor de la hostelería de IWSR, que proporciona datos de precios en restaurantes y bares para 20 mercados, el valor de la hostelería cayó un 4% en 2025. Sin embargo, gran parte de esto es, de nuevo, una historia de China; excluyendo a China, el resto del mundo parece mucho más estable. Aun así, contrariamente a la resiliencia del mercado premium-plus total descrita anteriormente, la premiumización de la hostelería en los 20 mercados se está estancando y, según algunos indicadores, revirtiendo: el valor superpremium cayó más que cualquier otra banda de precios, un 6%, en comparación con un 3% para el estándar.
La estructura de precios añade más matices a este panorama: las bebidas de menor precio suelen tener márgenes de beneficio más elevados que las premium, con multiplicadores de precio medio de 6,3x para las bebidas de gama económica frente a solo 2,3x para las superpremium+, según los datos de valor en el sector de la hostelería de IWSR.
En los 20 mercados, los restaurantes fueron los más afectados por el descenso de la actividad en establecimientos (-6%), mientras que los bares se mantuvieron relativamente bien (-2%), lo que sugiere que las ocasiones de consumo en bares con precios más bajos están demostrando ser más resistentes que las comidas en restaurantes en el entorno actual.
A largo plazo
Muchos mercados desarrollados registraron descensos generales en el consumo de bebidas alcohólicas en 2025, pero las perspectivas de crecimiento de las bebidas premium y de gama superior durante la próxima década siguen siendo positivas: IWSR prevé un crecimiento del 6% en las raciones de bebidas premium y de gama superior entre 2025 y 2035 en 16 mercados desarrollados clave (incluidos EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón y otros).
En 16 de los principales mercados emergentes (India, China, México, Brasil y otros), las ganancias previstas son más generalizadas, y se espera que las porciones premium plus aumenten un 13% en el mismo período de tiempo.
“En los mercados desarrollados, los consumidores beben menos en general, pero también protegen su gasto en productos que les brindan mayor placer”, explica Tegner. “En los mercados emergentes, la tendencia a consumir productos de mayor calidad persiste en India, México, Turquía y Brasil. Se trata de una auténtica tendencia hacia lo premium, no de inflación encubierta”.
¿Hay oportunidades?
En cuanto a las principales perspectivas de crecimiento en volumen de productos premium entre 2025 y 2030, el mercado estadounidense domina, con oportunidades como el tequila, el vino sin alcohol (con y sin alcohol), el whisky estadounidense y los cócteles y combinados. Entre los mercados emergentes destacan el tequila en México, el whisky escocés en Turquía e India, el vino sin alcohol en Brasil y el whisky indio en India, donde el whisky de malta indio ha superado al whisky de malta escocés en volumen y valor.
Se prevé que países productores de vino como España, Francia, Italia y Australia experimenten un crecimiento en los segmentos de precios de vinos de gama alta, como resultado de lo que se describe como "orgullo nacional" y la creciente importancia que se le da al consumo de vino en ocasiones cotidianas.
Replantear el significado de "premium"
Tradicionalmente, la industria ha definido la premiumización como el aumento del valor por encima del volumen, como parte de una estrategia de precios/márgenes más altos, que abarca, por ejemplo, ediciones limitadas y envases de lujo/prestigio, o marcas respaldadas por celebridades que tienen un precio superior.
Sin embargo, la definición de premiumización que tiene el consumidor está evolucionando para incluir momentos significativos y conexiones especiales, ocasiones especiales y mejoras de calidad intencionadas y justificables. Esto implica un interés por la escasez y la procedencia reales y cuantificables, en lugar de afirmaciones vagas, artificiales y posiblemente ambiguas sobre el producto, como “edición limitada”.
Según IWSR, esto representa una auténtica divergencia con respecto a lo que se había hecho anteriormente, lo que significa que las marcas que siguen ancladas en la antigua definición corren el riesgo de no identificar las razones por las que los consumidores optan por productos de mayor precio hoy en día.
“La tarea del sector consiste en eliminar la inflación de precios al consumidor del crecimiento de valor experimentado en los últimos cuatro años y, a partir de ahí, identificar qué queda de la estrategia de premiumización”, afirma Tegner. “Los propietarios de marcas deben preguntarse: ‘¿Nuestra estrategia de premiumización se basa en precios o en una auténtica experiencia del consumidor?’”.
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¿Hay oportunidades?
En cuanto a las principales perspectivas de crecimiento en volumen de productos premium entre 2025 y 2030, el mercado estadounidense domina, con oportunidades como el tequila, el vino sin alcohol (con y sin alcohol), el whisky estadounidense y los cócteles y combinados. Entre los mercados emergentes destacan el tequila en México, el whisky escocés en Turquía e India, el vino sin alcohol en Brasil y el whisky indio en India, donde el whisky de malta indio ha superado al whisky de malta escocés en volumen y valor.
Se prevé que países productores de vino como España, Francia, Italia y Australia experimenten un crecimiento en los segmentos de precios de vinos de gama alta, como resultado de lo que se describe como "orgullo nacional" y la creciente importancia que se le da al consumo de vino en ocasiones cotidianas.
Replantear el significado de "premium"
Tradicionalmente, la industria ha definido la premiumización como el aumento del valor por encima del volumen, como parte de una estrategia de precios/márgenes más altos, que abarca, por ejemplo, ediciones limitadas y envases de lujo/prestigio, o marcas respaldadas por celebridades que tienen un precio superior.
Sin embargo, la definición de premiumización que tiene el consumidor está evolucionando para incluir momentos significativos y conexiones especiales, ocasiones especiales y mejoras de calidad intencionadas y justificables. Esto implica un interés por la escasez y la procedencia reales y cuantificables, en lugar de afirmaciones vagas, artificiales y posiblemente ambiguas sobre el producto, como “edición limitada”.
Según IWSR, esto representa una auténtica divergencia con respecto a lo que se había hecho anteriormente, lo que significa que las marcas que siguen ancladas en la antigua definición corren el riesgo de no identificar las razones por las que los consumidores optan por productos de mayor precio hoy en día.
“La tarea del sector consiste en eliminar la inflación de precios al consumidor del crecimiento de valor experimentado en los últimos cuatro años y, a partir de ahí, identificar qué queda de la estrategia de premiumización”, afirma Tegner. “Los propietarios de marcas deben preguntarse: ‘¿Nuestra estrategia de premiumización se basa en precios o en una auténtica experiencia del consumidor?’”.
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