29 / 05 / 2015

El jugo concentrado de uva argentino intenta acomodarse en un escenario global complejo

Cómo se posiciona el mosto local luego de mostrar inquietantes caídas en las exportaciones y de qué manera afecta a nuestro país que EEUU, el principal consumidor de jugos concentrados del mundo, haya dado un giro y revele su preferencia por otros productos.

No son estos tiempos de buenas noticias para la vitivinicultura argentina. La lectura de variables habla claramente de la crisis imperante, con bajos precios para los eslabones productivos, precios insuficientes para los comerciales, ventas que durante 2014 tuvieron q esforzarse más delo habitual. Y sin embargo, si comparamos situaciones, ningún producto está pasando una peor racha que el mosto.

Durante la última campaña (2014/15), el precio del vino sin indicación de variedad sufrió vaivenes, pero visto en su extensión, las caídas compensaron las subidas, y en promedio el resultado fue la estabilidad de precios que, no lo olvidemos, son nominales. Es decir, que agregando el efecto de la inflación, estos precios cayeron en términos reales por una magnitud similar a la de la inflación del periodo.

Pero si observamos la evolución del precio del mosto sulfitado, el cual históricamente acompaña el sendero del precio del vino, podemos ver que cae de manera acentuada: el promedio en precios nominales de esta caída es apenas 3,4%, pero si comparamos el precio de marzo de 2014 con el de 2015, la caída llega 34%. Y a esto aún queda agregarle el impacto de la inflación, tras lo cual tenemos durante esta cosecha precios del mosto sulfitado, en términos reales, que superan el 65% de caída.

¿Pero qué sucede con los volúmenes?

En 2014 se elaboraron 4,5 millones de hl de mostos, valor sensiblemente inferior a los 6,5 millones de 2013, y la aún inconclusa cosecha 2015 parece que va a cerrar en volúmenes que rondarían los 4 millones de hl.

Entonces, si no hay un aumento de la oferta, la restricción en los precios debemos buscarla en la demanda.

El mosto sulfitado (MS) es un producto intermedio, es decir que su consumo es industrial. Las plantas concentradoras de Jugo Concentrado de Uva (JCU) compran este material y lo transforman. La relación es lineal: las plantas concentradoras demandan sulfitado en la medida en que su producto, JCU, es demandado. El MS es un producto difícil de estoquear y con una vida útil menor al vino.

Entonces, ¿qué tan demandado está el Jugo Concentrado de Uva? Los datos del Observatorio Vitivinícola Argentino señalan que las exportaciones de JCU en 2014 cayeron 7% con respecto a 2013 y que el precio promedio que obtuvieron fue un 25% menor.

Tenemos entonces en este eslabón nuevamente menores precios y menor volumen. Los principales compradores (internacionales) del JCU argentino son grandes empresas de bebidas no alcohólicas, que usan el JCU para sus líneas de jugos de frutas. Para entender con mayor detalle el proceso de fijación de precios en este entramado, puede consultar el siguiente informe del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Llegamos ahora al último eslabón: el consumidor final de jugos de frutas. El principal consumidor del mundo de jugos de frutas es América de Norte (en particular Estados Unidos), seguido por Asia-Pacífico, Europa Occidental, y otros.

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El nuevo escenario del principal comprador de jugos concentrados del mundo

Estados Unidos es también el principal importador de jugos concentrados, siendo los más importantes, por una enorme diferencia, los de naranja (JCN) y de manzana (JCM). Este país en la última década ha ido acentuando su dependencia de los jugos importados, a medida que sus producciones locales de frutas se han estancado o caído.

El jugo de naranja es, históricamente, el más consumido en todo el mundo, parte característica del desayuno en distintas culturas. Sin embargo, factores tanto de oferta como de demanda han ido minando el consumo de esta bebida de manera sostenida, y arrastrando consigo hacia abajo los volúmenes totales consumidos de jugos.

Entre los principales factores podemos mencionar:

  • Reducción de la oferta y aumento de precios de la materia prima (naranjas) debido a serios problemas fitosanitarios en Florida y a aumentos de costos internos en Brasil (productor del 50% del jugo de naranja del mundo).
  • El desayuno ha perdido su valor social y es esta la principal ocasión de consumo de jugos. En Estados Unidos es cada vez menos la gente que dedica tiempo a un desayuno completo y especialmente es la gente joven quien se aleja de este hábito.
  • La mayor conciencia sobre el consumo de azúcar, siendo este un aspecto central en el menor consumo de jugos, debido a su alto contenido de azucares. Es interesante ver cómo ha ido mutando en el tiempo esta noción, ya que hasta hace pocos años se ofrecía al jugo de frutas como una alternativa saludable a otras bebidas azucaradas artificialmente (con JMAF o azúcar de mesa). Sin embargo, recientemente se ha empezado a cuestionar fuertemente a los jugos de frutas también, desestimando el hecho de que sus azúcares sean naturales (no refinadas). De hecho, la propia primera dama del país del Norte, Michelle Obama, se ha expresado varias veces sobre la conveniencia de reemplazar jugos por frutas. El consumo de jugos de frutas parece estar trasladándose a bebidas deportivas, te o café listo para consumir (ready to drink – RTD) e incluso agua de coco. Esta tendencia no parece haber llegado a Europa, donde sigue en efecto la campaña «5 a week» que incentiva el consumo de 5 porciones de frutas a la semana y propone al jugo de frutas como componente de esta dieta.

Como vemos, los cambios en la demanda que afectan al jugo de naranja, se aplican también al resto de variedades de jugos.

Si bien el enorme consumo de jugos de naranja y su descenso definían una caída en el consumo total de jugos, hasta hace pocos años, la retracción se limitaba a los jugos cítricos (naranja, pomelo, limón), mientras que los jugos no cítricos (principalmente manzana, pero también uva, ananá, arándano rojo, etc.) gozaban de un repunte de su demanda. La bonanza duró hasta 2008 y desde entonces han caído también al igual que el resto de la categoría.

Si bien los datos de la USDA se encuentran disponibles hasta 2012, reportes internos del organismo señalan que la caída en 2014 de la categoría total fue de 3% con respecto a 2013.

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La situación del consumo de jugos de frutas en Europa aparece un poco más alentadora, ya que, si bien cae, lo hace cada vez en menor medida y se espera que el volumen se estabilice en el corto plazo.

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Conclusiones

Revisando la situación de toda la cadena productiva desde el mosto sulfitado hasta el consumo final de jugos de frutas, las perspectivas no son muy alentadoras.

La crisis imperante en el sector vitivinícola se refleja en bajos precios para todos los productos, pero es el mosto sulfitado el más afectado. Esto es resultado de una cadena de efectos producidos por el descenso en el consumo de jugos de frutas en Estados Unidos, que se traslada en menores ventas de las compañías que compran el JCU argentino (así como el JCN brasileño, el JCM chino, etc.), menores exportaciones a menores precios, dado que la competencia se intensifica por una torta cada vez menor y finalmente el ajuste de precios internos por sobre stock de mosto y la necesidad de las plantas concentradoras de generar ventas para cubrir sus costos.

Cabe acotar aquí que el jugo de frutas no es el único producto final al que se destina el JCU y Estados Unidos no es el único mercado al que Argentina accede, por lo que deben circunscribirse estas conclusiones a la porción de mercado afectado.

Para obtener más información sobre el mercado mundial de JCU puede visitar este otro informe del Observatorio Vitivinícola Argentino.

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