21 / 11 / 2019

Avance de cosecha europea, campaña 2019-2020

Presentamos aquí un informe sobre el avance de cosecha de los países líderes, Francia, Italia y España en la que los tres países muestran importantes bajas para la vendimia, incluso por debajo del promedio de los últimos años.

FRANCIA

Según un informe de agosto del Departamento de Estadística y Prospectiva de Francia, la cosecha en Francia será un 12% inferior a la de la campaña anterior, alcanzando los 43,4 millones de hectólitros.

De acuerdo con las estimaciones realizadas en agosto de 2019, la producción de vino en 2019 es de 43,4 millones de hectolitros, un 12% más baja que en 2018 y un 4% por debajo del promedio de cinco años pasados. Las heladas de primavera localizadas, la ola de calor y el granizo contribuyen a la reducción del potencial de producción. Hasta la fecha, el estado de salud del viñedo es generalmente bueno.

La floración de muchos viñedos tuvo lugar en condiciones climáticas adversas (precipitación y frío), que conduce a la escorrentía (caída de flores o uvas jóvenes) y, a veces, al “millerandage” (maduración defectuosa de la vid, racimos exhiben granos de diverso tamaño y madurez, lo que compromete la calidad general del cultivo). Los sectores vitivinícolas del frente occidental del país fueron los más afectados en este sentido.

Sin embargo, la situación en los viñedos es variable. Los episodios de calor de junio y julio afectaron más particularmente a algunos departamentos de la zona sur, causando quemaduras de racimo y pérdidas de producción. Aunque en algunos sectores, las precipitaciones tempranas de agosto ayudaron a limitar las consecuencias negativas del calor.

Las condiciones de verano (altas temperaturas y estrés hídrico) han contenido hasta ahora el desarrollo de plagas y enfermedades. Por lo que el estado de salud de la viña es en general satisfactorio. A excepción de la zona de Alsacia, donde el oidio está afectando a la presente producción.

ESPAÑA

En la reducción de la producción española ha influido, sin duda alguna, la sequía generalizada que ha padecido el país. El año hidrológico (que inicia el 1 de octubre de 2018 y finaliza el 30 de septiembre de 2019) ha sido el cuarto más seco de este siglo.

La ausencia de lluvias, principalmente en la zona centro y sur peninsular de España, ha provocado un descenso considerable en las producciones, estimándose un recorte en 26% respecto a la cosecha de 2018, la cual alcanzó 50,3 millones de hectolitros. La producción de este año podrá situarse entre los 37,3 millones de hectolitros de vinos y mostos, cosecha inferior a la media de los últimos 5 años, que es de 43 millones de hectolitros.

Sin embargo, las lluvias registradas en abril fueron bastante beneficiosas para los viñedos. La falta de humedad ha evitado la incidencia de plagas y las tormentas, granizo e incluso inundaciones importantes que se produjeron afectaron solo a zonas muy concretas.

Por lo tanto, resulta importante remarcar que, a pesar de la caída que registra la producción, en la mayoría de las zonas vitivinícolas el buen estado sanitario por ausencia de plagas y enfermedades ha tenido un efecto positivo en la calidad de la uva de esta campaña.

ITALIA

Los cálculos realizados a finales de agosto en Italia estiman la producción nacional de vino 2019 a 46 millones de hectolitros, con una reducción del 16% en comparación con la campaña de 2018, cuando se habían tocado los 55 millones de hectolitros (datos basados en declaraciones de producción).

La cifra estimada, como de costumbre, es el resultado de un promedio entre la hipótesis mínima de 45 millones de hectolitros y un máximo de 47 millones. Sin embargo, cabe destacar, que esta previsión de campaña será menor que el promedio de los últimos 5 años.

La disminución en la producción se debe esencialmente a las condiciones climatológicas mucho menos favorables que durante la campaña 2018. Las anomalías comenzaron en invierno, con temperaturas ligeramente más altas de lo normal y precipitaciones por debajo del promedio. Durante mayo se dio un giro decisivo en la tendencia, la disminución de las temperaturas y las abundantes precipitaciones causaron retraso en la floración y desaceleraron el ciclo vegetativo de la vid. Algunas tormentas causaron granizadas significativas.

A finales de agosto, el estado de salud de las uvas en generalmente bueno en todo el territorio nacional. Han sido raros la presencia de ataque de peronospora y oidio, bien contenidos por tratamientos apropiados.

Este año, sin embargo, se observan diferencias significativas en la maduración incluso dentro de la misma parcela, como consecuencia de la variabilidad meteorológica consolidada y del cambio climático de templado a árido, con precipitaciones irregulares y carácter tormentoso, que como se ha dicho anteriormente determinar irregularidad del ciclo vegetativo.

 

 

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